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Le pedí a Jesús que me guiara

En la primera cita dominical después de su regreso a Roma, el Papa comentó que encomendó los frutos de su viaje a Sudamérica a la maternal intercesión de Jesus y la Virgen María.

RMC (RV).- Miles de fieles procedentes de todo el mundo se reunieron en la plaza de San Pedro este domingo, para escuchar las palabras del Papa y rezar con él a la Madre de Dios, en lo que fue la primera audiencia del Papa desde que regresó de Sudamérica.

Ver, compasión y enseñar son los verbos del Pastor, dijo el Papa, haciendo hincapié en que «Jesús, el Mesías, se hizo carne la ternura de Dios. Jesús ve, Jesús tiene compasión, Jesús enseña ¡Qué bello es esto!»

El Papa recordó que Jesús mira siempre con los ojos del corazón, y aseguró que le pidió al Señor que el Espíritu de Jesús, el Buen Pastor, lo guiara en el viaje que realizó por Bolivia, Ecuador y Paraguay, del 5 al 13 de julio.

«Alabando al Señor por las maravillas que ha obrado en el Pueblo de Dios en camino en esas tierras, por la fe que ha animado y anima su vida y su cultura», el Papa habló de las bellezas naturales de los tres países que visitó, sus grandes potenciales humanas y los valores cristianos de sus sociedades.

El Santo Padre no olvidó los graves problemas sociales y económicos por los que atraviesan los pueblos latinoamericanos, y reiteró el compromiso de la Iglesia y su colaboración por el bien común.

Agradeciendo a Dios de todo corazón por el don de este viaje, el Obispo de Roma expresó su gratitud a las autoridades civiles y eclesiales, así como la cálida participación de las poblaciones ecuatoriana, boliviana y paraguaya.

Eucaristía, fuente de amor

Como todos los domingos, el Papa Francisco se asomó para rezar la oración mariana y dirigir unas palabras a los miles de fieles que se reunieron en la Plaza de San Pedro.

El Papa saludó a las decenas de miles de fieles que se reunieron en Plaza de San Pedro, para rezar con el Pontífice el Ángelus, y escuchar su mensaje, que en esta ocasión fue sobre la Eucaristía como fuente de amor.

Inmediatamente antes de comenzar la oración mariana, el Papa recordó que en esa fecha se celebra, en muchos países, el Corpus Domini.

Reflexionando sobre el Evangelio del Día, el Santo Padre reflexionó sobre la función que Jesús le asignó al pan, al que consideró mucho más que una fuente de nutrición física, y al que asignó el poder de hacerse presente en medio de la comunidad de los creyentes.

 “Cuando tomamos y comemos aquel Pan, nosotros venimos asociados a la vida de Jesús, entramos en comunión con Él, nos comprometemos en realizar la comunión entre nosotros, a transformar nuestra vida en don, sobre todo a los más pobres. No basta afirmar que en la Eucarístia está presente Jesús, sino que se debe ver en ella la presencia de una vida donada y de ella tomar parte. La Eucaristía, fuente de amor para la vida de la Iglesia, es escuela de caridad y de solidaridad. Quien se nutre del Pan de Cristo no puede permanecer indiferente ante aquellos que no tiene el pan cotidiano”, advirtió el Papa.

La guerra es la madre de todas las pobrezas, afirmó el Papa

Frente a miles de fieles que, como cada miércoles, abarrotan la Plaza de San Pedro para escuchar la Audiencia General, el Santo Padre habló nuevamente sobre la familia y las amenazas que enfrenta , entre ellas la guerra que es madre de todas las pobrezas.

RMC.- (RV).- El Papa continuó hablando de la familia y de todo aquello que amenaza a ésta, la principal institución social.

En su catequesis de la Audiencia General, celebrada en la Plaza de San Pedro ante la presencia de miles de fieles, el Santo Padre reflexionó sobre la familia, lo que la hace vulnerable y las condiciones de vida que la ponen a prueba.

El Papa explicó que una de las amenazas es la pobreza e invitó a los presentes a pensar en las familias que pueblan la periferia de las grandes ciudades y las zonas rurales de los países en desarrollo. «Cuánta miseria, cuánto degrado», exclamó el Santo Padre.

El Papa añadió que la guerra es la madre de todas las pobrezas, pues es siempre una cosa terrible que perjudica de modo especial a las poblaciones civiles y, sobretodo, a las familias.

Verdaderamente dijo el Papa Francisco, la guerra es la “madre de todas las pobrezas”, una gran predadora de vidas, de almas, y de los afectos más sagrados y más queridos.

El Obispo de Roma dijo que en medio de estas situaciones las familias tratan de vivir con dignidad, confiando en la bendición de Dios y convirtiéndose en la institución que termina por salvar a la sociedad de la barbarie.

El Papa dijo que aunque reconozcamos a la familia como esa gran salvadora, debemos de cumplir la obligación de orar y hacer todo lo que esté en nuestras manos para que a nadie le falte pan, trabajo, educación y salud.

De ahí que Francisco haya reafirmado la necesidad de que se destinen los medios públicos en favor de un orden social, que rompa la espiral perversa entre familia y pobreza que lleva a la ruina a la sociedad. Mientras nosotros los cristianos – dijo el Papa – debemos estar cada vez más cerca de las familias que sufren la pobreza.

De la Iglesia el Santo Padre volvió a recordar que en su calidad  de madre no debe olvidar nunca el drama de sus hijos, a la vez que destacó que también ella está llamada a ser pobre, practicando la simplicidad en su propia vida, de manera que llegue a ser fecunda y pueda dar una respuesta a la tanta miseria existente.

Éste es el video de la Audiencia General completa:

Para leer la catequesis del Papa da click aquí.

Noviazgo: hacer de dos vidas una sola

El Papa Francisco continuó hablando sobre la familia y en esta ocasión se refirió a la importancia del noviazgo como un compromiso que tiene que ver con la fe.

En el último miércoles de mayo y después de haber celebrado la solemnidad de Pentecostés, en preparación del domingo de la Santísima Trinidad, el Papa Francisco continuó hablando sobre la familia en la Audiencia General celebrada ante miles de fieles en la Plaza de San Pedro.

El Papa dijo que el noviazgo es un camino que tiene que ver con la fe, la confianza, fiabilidad y que requiere de una consciente armonía y no de un simple entendimiento o atracción en el sentimiento.

«La catequesis de hoy está centrada en el noviazgo, llamado a poner las bases de un proyecto de amor común, y que debe ser asumido con plena conciencia. El matrimonio, como vocación de Dios, no es sólo una relación basada en la atracción y el sentimiento, sino que establece una alianza tan sólida y duradera, que hace de dos vidas una sola, un auténtico milagro de la libertad humana y de la gracia de Dios.»

«El hombre aprende acerca de la mujer aprendiendo de ésta mujer, su novia, y la mujer aprende acerca del hombre, aprendiendo de éste hombre, su novio”, preparándose para el paso sucesivo, es decir, el matrimonio.»

“Una alianza así no se improvisa de un día para el otro. El noviazgo crea las condiciones favorables para que el hombre y la mujer se conozcan a fondo, para que maduren la decisión responsable por algo tan grande, que no se puede comprar ni vender”.

“La cultura consumista del ‘usar y tirar’, del ‘todo y enseguida’, imperante en nuestra sociedad, muchas veces “tiende a convertir el amor en un objeto de consumo, que no puede constituir el fundamento de un compromiso vital.”

El Papa finalizó puntualizando en el necesario compromiso de trabajar en el amor entre el hombre y la mujer, alianza para la vida que no improvisa ni se hace de un día al otro.

Con información de Radio Vaticana.