audiencia_24062015

Proteger a las familias

El día que recordamos el nacimiento de Juan Bautista, el Papa habló en la Audiencia General sobre las condiciones de vulnerabilidad que ponen a prueba al núcleo familiar, y de las heridas que ponen en peligro la convivencia. También hizo un llamado para proteger a las familias.

RMC (RV).-

“Queridos hermanos y hermanas: En la catequesis de hoy reflexionamos sobre las heridas que se producen en la misma convivencia familiar. Se trata de palabras, acciones y omisiones que, en vez de expresar amor, hieren los afectos más queridos, provocando profundas divisiones entre sus miembros, sobre todo entre el marido y la mujer. Si estas heridas no se curan a tiempo se agravan y se transforman en resentimiento y hostilidad, que recae sobre los hijos”.

“A veces, marido y mujer afectados por estas profundas heridas, buscan comprensión, apoyo y el consuelo en otra parte, pero a menudo estos ‘apoyos’ no piensan en el bien de la familia. El vaciamiento del amor conyugal difunde resentimiento en las relaciones, y esta desunión,  muy a menudo, recae sobre los hijos”.

“Cuando los adultos pierden la cabeza y cada uno piensa en sí mismo; cuando los padres se hacen daño, el alma de los niños sufre marcándolos profundamente. En la familia todo está entrelazado”.

“No obstante la sensibilidad aparentemente evolucionada, y los refinados análisis psicológicos de nuestros días, no estamos como anestesiados respecto a las heridas del alma de los niños ¿Sabemos qué es una herida del alma?”

“Los esposos son ‘una sola carne’, de tal manera que todas las heridas y abandonos afectan a la carne viva que son sus hijos. Así se entienden las palabras de Jesús sobre la grave responsabilidad de custodiar el vínculo conyugal, que da origen a la familia”.

“Porque los esposos son una sola carne, y las criaturas son carne de su carne, cuando el alma misma de la familia está herida en algún punto la infección contagia a todos, es por eso que cuando un hombre y una mujer piensan en modo obsesivo en las propias exigencias de libertad y gratificación, esta distorsión “carcome”profundamente el  corazón y la vida de los hijos”.

“En algunos casos, la separación es inevitable, precisamente para proteger al cónyuge más débil o a los hijos pequeños”.

El Santo Padre se detuvo sobre los casos en los cuales la separación resulta inevitable e incluso moralmente necesaria. Son aquellos casos “en los que se trata de salvar al cónyuge más débil”, o a “los hijos pequeños”, de los “daños más graves” “causados por la prepotencia y por la violencia, por el envilecimiento y la explotación, por la distancia y la indiferencia”.

“Pero no faltan los casos en que los esposos, por la fe y el amor a los hijos, siguen dando testimonio de su fidelidad al vínculo en el que han creído”.

El Papa Francisco concluyó su catequesis dirigiendo una pregunta a todos: ¿cómo ayudar y acompañar a las familias en esta situación?

“Pidamos a la Virgen María que interceda por nuestras familias – finalizó el Sucesor de Pedro – especialmente por los que pasan por dificultades, para que sepan superar y sanar siempre las heridas que causan división y amargura. Muchas gracias y que Dios los bendiga”.

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