Los Samanos Guayaquil

“María es madre”, hizo repetir el Papa a miles de fieles en Guayaquil

“la fe se mezcla con la leche materna: experimentando el amor de los padres se siente cercano el amor de Dios”. 

Escuchemos al Santo Padre en propias palabras:

RMC.-(RV).- El Papa Francisco durante su homilía de la Santa Misa dedicada a la familia, en el Parque de Los Samanes de Guayaquil, reflexionó sobre la importancia que tiene el rezar con nuestro familiares, “la fe se mezcla con la leche materna: experimentando el amor de los padres se siente cercano el amor de Dios”.

Ante un recinto completamente lleno de fieles entusiasmados, el Santo Padre profundizó sobre el significado del pasaje del Evangelio de Juan que habla de las bodas de Caná, y honró el hecho de que la Virgen María le dijera a Jesús que ya no tenían más vino para la celebración, es decir, se preocupó por la organización del evento, y así añadió Francisco “No se ensimisma, no se enfrasca en su mundo, su amor la hace ‘ser hacia’ los otros”. “María es simplemente madre”, dijo, “María es madre, “María es madre”, hizo repetir a los presentes.

El Pontífice invitó a pensar que en esta ocasión el vino sería como una metáfora de diferentes situaciones de nuestra vida cotidiana como puede ser el estar enfermo, tener problemas con la familia, la falta de trabajo, etc. Por esto aseguró que “Rezar siempre nos saca del perímetro de nuestros desvelos, nos hace trascender lo que nos duele, lo que nos agita o lo que nos falta a nosotros mismos y nos ayuda a ponernos en la piel de los otros, en sus zapatos” y añadió que la familia es una escuela donde se nos recuerda que nuestro prójimo vive bajo el mismo techo y comparte nuestra vida.

Así, el Papa Bergoglio recordó que en pocos meses la Iglesia celebra el Sínodo Ordinario de los Obispos que estará dedicado a la familia y a encontrar soluciones de los desafíos con los que encuentra la sociedad de hoy.

El Papa terminó animando a los más necesitados, “el mejor vino está por venir para cada persona que se arriesga al amor (…) Dios siempre se acerca a las periferias de los que se han quedado sin vino”, y esto insiste se lo debemos susurrar a los desesperados o a los desenamorados.

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