homilia_15062015

Liberarnos del rumor pagano

El Papa Francisco pide que nos liberarnos del rumor pagano para recibir ahora mismo el don de la gracia de Dios.

RMC (RV).- En su homilía del día, dictada en la Capilla de Casa Santa Marta, durante la celebración de la Santa Misa, el Papa Francisco pidió liberarnos del rumor pagano para poder estar atentos y recibir la gracia de Dios.

Que el cristiano aprenda a custodiar el corazón de la pasiones y los rumores paganos, porque este es el momento para recibir la gracia de Dios, dijo el Papa.

El Papa se inspiró en la lecturas de la liturgia de día para hacer esa reflexión, ya que se baso en las palabras de San Pablo, quien dijo que no hay que recibir en vano la gracia de Dios, lo cual aseguro Francisco, quiere decir que en cada tiempo el señor nos vuelve a dar la gracia y que debemos recibirla.

“Es el escándalo del cristiano que se dice cristiano, incluso que va a la iglesia, va los domingos a Misa, pero no vive como cristiano, vive como mundano o como pagano. Y cuando una persona es así, escandaliza. Cuántas veces hemos oído en nuestros barrios, en los negocios: ‘Mira, aquel o aquella, todos los domingos va a Misa y después hace esto, esto, esto, esto…’. Y la gente se escandaliza. Es lo que dice Paolo: ‘No recibir en vano’. ¿Y cómo debemos recibir? Ante todo es el ‘momento favorable’, dice. Nosotros debemos estar atentos para entender el tiempo de Dios, cuando Dios pasa por nuestro corazón”.

El Santo Padre comentó que cuando recibimos la gracia es que estamos en condición de saber custodiar el corazón, alejando todo rumor que no viene del Señor; alejando todo aquello que nos quita la paz.

“Estar libre de pasiones y tener un corazón humilde, un corazón dócil. El corazón es custodiado por la humildad, por la mansedumbre, jamás por las luchas, por las guerras. ¡No! Esto es el rumor: rumor mundano, rumor pagano o rumor del diablo. El corazón en paz. ‘No dar motivo de escándalo a nadie para que no sea criticado nuestro ministerio’, dice Pablo, pero también habla del ministerio del testimonio cristiano, para que no sea criticado”.

Custodiar el corazón para ser de Dios siempre, como dice San Pablo, “en las tribulaciones, en las necesidades, en las angustias, en las adversidades, en las prisiones, en los tumultos, en las fatigas, en las vigilias y en los ayunos”:

“Pero son cosas feas todas estas, ¿y yo debo custodiar mi corazón para recibir la gratuidad y el don de Dios? ¡Sí! ¿Y cómo lo hago? Prosigue Pablo: ‘Con pureza, con sabiduría, con magnanimidad, con benevolencia, con espíritu de santidad’. La humildad, la benevolencia, la paciencia, que sólo mira a Dios, y tiene el corazón abierto al Señor que pasa”.

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