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Francisco, segundo aniversario

El 7 de abril de 2013, el Papa Francisco tomó posesión de la Catedral de Roma. Recordemos las palabras del Santo Padre hoy, que se cumplen dos años de aquél acontecimiento.

«En mi vida personal, he visto muchas veces el rostro misericordioso de Dios, su paciencia; he visto también en muchas personas la determinación de entrar en las llagas de Jesús… Y he visto siempre que Dios  ha acogido, consolado, lavado, amado».

El 7 de abril del 2013 era el II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia, por eso en aquella ocasión el Papa celebró con gran alegría y por primera vez, la Eucaristía en la Basílica papal de San Juan de Letrán, consagrada al Santísimo Salvador.

Al cumplirse dos años de esa ceremonia, recordamos al Papa Francisco, en el segundo aniversario de la toma de posesión de la Catedral de Roma, con estas palabras:

“Qué hermosa es esta realidad de fe para nuestra vida: la misericordia de Dios. Un amor tan grande, tan profundo el que Dios nos tiene, un amor que no decae, que siempre aferra nuestra mano y nos sostiene, nos levanta, nos guía.

A mí me produce siempre una gran impresión releer la parábola del Padre misericordioso, me impresiona porque me infunde siempre una gran esperanza.

En mi vida personal, he visto muchas veces el rostro misericordioso de Dios, su paciencia; he visto también en muchas personas la determinación de entrar en las llagas de Jesús, diciéndole: Señor estoy aquí, acepta mi pobreza, esconde en tus llagas mi pecado, lávalo con tu sangre. Y he visto siempre que Dios lo ha hecho, ha acogido, consolado, lavado, amado.

Queridos hermanos y hermanas, dejémonos envolver por la misericordia de Dios; confiemos en su paciencia que siempre nos concede tiempo; tengamos el valor de volver a su casa, de habitar en las heridas de su amor dejando que Él nos ame, de encontrar su misericordia en los sacramentos. Sentiremos su ternura, tan hermosa, sentiremos su abrazo y seremos también nosotros más capaces de misericordia, de paciencia, de perdón y de amor.

Jesús ofrece la paz como don precioso, fruto de la victoria del amor y el perdón sobre el mal, había reiterado el Papa Francisco, en el Regina Coeli, que rezó con unos cien mil peregrinos, que acudieron a la Plaza de San Pedro.

«¡Queridos hermanos sean mensajeros y testigos de la misericordia de Dios!» había sido su exhortación,  alentando también a llevar la Buena Noticia, a todos los ambientes de la vida, «con suavidad y respeto».”

Con información de Radio Vaticano.

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